Efectos del alcoholismo en el hígado

La ingestión crónica de bebidas alcohólicas puede ocasionar daño hepático, que evoluciona desde el hígado graso (esteatosis hepática) asintomático y sintomático, hepatitis alcohólica, cirrosis hepática compensada y descompensada con ascitis, hemorragia digestiva por várices esofagogástricas y encefalopatía hepática.

Generalidades

Se ha demostrado que la ingestión crónica de bebidas alcohólicas en cantidad de 80gr de alcohol (etanol) diarios por 10 a 20 años causa enfermedad hepática alcohólica. Esto equivale aproximadamente a 1 litro de vino, 300ml de licor (whisky, tequila, ginebra, vodka, aguardiente, etc)  u 8 cervezas diarias. La gran mayoría de las personas que beben menos de esta cantidad diariamente y en períodos de tiempo mas espaciados, no presentan manifestaciones de daño hepático.

Alcoholismo

El alcoholismo es una enfermedad crónica que se caracteriza por la pérdida del control sobre la ingesta de alcohol, a pesar de sus consecuencias negativas y frecuentemente negación de la ingesta. El alcoholismo es una enfermedad grave, que puede ser progresiva y llevar a la muerte.

Las personas con consumo exagerado de bebidas alcohólicas pueden presentar lo siguiente:

  • Dificultad para disminuir o suspender la ingestión de bebidas alcohólicas
  • Expresan molestia cuando se les menciona acerca de su forma de beber
  • Presentan sentimientos de culpa por su forma de beber
  • Pueden beber al despertar por  la mañana para “curarse la cruda” (evitar o disminuir los efectos de la ingesta excesiva)

Dos o más respuestas positivas sugieren fuertemente el diagnóstico de alcoholismo.

Examen físico

El examen físico frecuentemente es normal en las personas alcohólicas. Los signos físicos de cirrosis (telangiectasias o arañas vasculares, parotidomegalia o crecimiento de parótidas, palmas hepáticas, ginecomastia o crecimiento de tejido mamario, distribución ginecoide del vello púbico, contractura palmar de Dupuytren, etc.) pueden encontrarse en etapas avanzadas de la enfermedad.

Datos de laboratorio

No hay ningún examen de laboratorio que sea altamente sensible y específico (“diagnóstico”) de alcoholismo, sin embargo, existen algunas anormalidades que, cuando están presentes, pueden ayudar a establecer el diagnóstico:

Relación TGO/TGP (transaminasa glutámico-oxaloacética/transaminasa glutámico-pirúvica)

En la enfermedad hepática alcohólica, habitualmente hay una elevación desproporcionada de TGO en relación a la TGP, con una relación habitualmente mayor a 2. Los valores absolutos de transaminasas habitualmente son menores de 300 U/L.

GGT (gamaglutamil transpeptidasa)

Frecuentemente hay elevaciones de la gamaglutamil transpeptidasa (GGT) en las personas que beben alcohol en exceso. Sin embargo, este hallazgo no es específico, ya que otras enfermedades hepáticas pueden producir elevaciones de la GGT, en particular las enfermedades colestásicas (retención de pigmentos biliares), al igual que el consumo de muchos medicamentos.

Volumen corpuscular medio (VCM)

La macrocitosis (glóbulos rojos de mayor tamaño), expresada como aumento del VCM de los eritrocitos (glóbulos rojos) es otro marcador de ingesta excesiva de alcohol, con una sensibilidad baja de 40%.

Otras anormalidades de laboratorio

Los triglicéridos frecuentemente se elevan en personas que han ingerido alcohol en exceso durante los días previos. La deficiencia de transferrina puede reflejar el consumo de alcohol, y su sensibilidad es similar a la medición de niveles de GGT.

Esteatosis hepática

La esteatosis hepática o hígado graso es muy frecuente en las personas que beben alcohol en exceso y puede ocurrir incluso luego de una sola ingesta excesiva. Puede diagnosticarse mediante exámenes de imagen como la ecografía abdominal. La mayor parte de las veces los pacientes no presentan síntomas (asintomáticos). Es una condición reversible al dejar de beber.

Hepatitis alcohólica

La hepatitis alcohólica es una complicación importante del consumo excesivo de alcohol, que puede tener una alta mortalidad cuando cumple criterios de gravedad. Se sospecha habitualmente con el cuadro clínico en una persona con historia de abuso de alcohol. El cuadro clínico habitualmente incluye fiebre baja (<38°), anorexia (falta de apetito), ictericia (piel y escleróticas oculares amarillas) y hepatomegalia (crecimiento del hígado). Puede haber ascitis (líquido proteico entre los intestinos y vísceras abdominales), incluso en pacientes que no son cirróticos. Los exámenes de laboratorio muestran elevaciones de transaminasas, habitualmente menores de 500 U/L, con la característica relación TGO/TGP mayor de 2. La bilirrubina se eleva en relación a la gravedad de la hepatitis. El tiempo de protrombina (TP) se alarga, también en relación a su gravedad. La aparición de encefalopatía hepática es siempre un síntoma de gravedad en pacientes con hepatitis alcohólica. El diagnóstico histológico mediante una biopsia hepática puede ser necesario en algunos casos.

Cirrosis

La cirrosis hepática causada por alcohol se presenta de manera clínicamente similar a la cirrosis de cualquier otra causa. Frecuentemente se observan las anormalidades de laboratorio como una relación TGO/TGP y VCM elevadas.

Biopsia hepática

La biopsia hepática es uno de los pilares fundamentales del diagnóstico y de la evaluación de toda enfermedad hepática. En la enfermedad hepática alcohólica hay elementos de la histología hepática (aspecto microscópico del hígado) que permiten sospechar el diagnóstico cuando hay dudas o el paciente minimiza su ingesta. La biopsia permite establecer la etapa de la enfermedad, permitiendo distinguir la esteatosis simple (hígado graso) de la cirrosis hepática, o hacer el diagnóstico directamente de hepatitis alcohólica.

La enfermedad hepática alcohólica puede clasificarse histológicamente en tres formas:

  • Esteatosis. Se observa acumulación de grasa en los hepatocitos (céluas hepáticas), además megamitocondrias que reflejan el daño que produce el alcohol (etanol).
  • Hepatitis alcohólica. Produce daño en los tejidos similar a la esteatohepatitis no alcohólica.
  • Cirrosis. Se forman nódulos de regenaración delimitadas por bandas de tejido colágeno. La presencia de esteatosis (hígado graso) o cuerpos de Mallory pueden sugerir la relación con el alcohol.

Los comentarios aquí expresados se ofrecen con la voluntad de informar. No representan una consulta médica, pues no hay expendiente, exploración física, etc. Tratamos de responder a todas sus dudas pero no siempre es posible hacerlo inmediatamente.

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