Tratamiento del síndrome de intestino irritable (SII) Parte 3

4. Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico es útil en estos pacientes porque existe una gran incidencia de alteraciones como la depresión y ansiedad; y, en algunos casos, antecedente de abuso psicológico, físico y sexual. Para tratar el estado mental puede recurrirse a dos grandes opciones: la psicoterapia, la cual puede incluir a la terapia cognitiva, conductual, interpersonal y la hipnosis.

  • Terapia cognitiva: La meta principal de este recurso consiste en modificar las creencias acerca de la mala adaptación que los pacientes tienen al dolor y sustituirlas por unas más apropiadas y racionales. Se estimulan los cambios de conducta para que los pacientes tengan una visión más realista de su condición. La terapia involucra una colaboración activa del paciente. Enfatiza la importancia de compromiso antes de hacer cualquier trabajo específico en relación con los procesos que se van a llevar a cabo. El foco de la terapia aumenta el estado de alerta de los pacientes con respecto a las asociaciones entre los factores estresantes, pensamientos y experiencias de dolor. Se les pide que lleven un diario para registro de los síntomas y se les entrena para modificar sus procesos cognitivos en relación con el dolor. Con el progreso del tratamiento pueden identificarse creencias que están muy arraigadas, así como miedos acerca del dolor, los cuales derivan en que el paciente tenga una preocupación permanente con respecto a sus síntomas. Algunos pacientes tienen conductas peculiares que incluyen planear el día en relación con el patrón evacuatorio,  y otros presentan fobia al desarrollo de cáncer por la persistencia de síntomas. El trabajo terapéutico se encamina a activar mecanismos que deben cambiar. Autoanálisis racional, o comprensión de uno mismo, en el que el paciente explora sus creencias idiosincrásicas y miedos, y su conexión con las emociones en relación con el dolor. Descentramiento, situación en la que el paciente toma distancia de las identificaciones y de su plática interna y de etiquetar lo que él habla de sí mismo; por lo tanto, explícitamente tiene conductas y pensamientos instintivos y repetitivos.
  • Terapia conductual: Están enfocadas a cambiar los hábitos de algunos pacientes, como no ir a baños públicos o no ir a otro baño, diferente al propio, e incluso evitar salir de la casa para no evacuar. Con frecuencia se combina con tratamientos cognitivos, porque es difícil separar el comportamiento de los pensamientos que lo llevan a él. En algunos casos se usa la relajación y la bioretroalimentación. Puesto que esta última ha sido útil en casos de estreñimiento crónico, los pacientes con esta condición deben someterse a esta opción terapeútica.
  • Terapia interpersonal: Puede ayudar a los individuos a resolver problemas en sus relaciones y vida familiar. Los pacientes con síntomas crónicos de SII tiene altas tasas de dificultades psicológicas que incluyen problemas familiares, maritales, dificultades sexuales, abuso sexual u otros no resueltos. Estas dificultades se entretejen con los síntomas y se produce un círculo vicioso de dolor, malestar e incapacidad. El propósito de la terapia es identificar las áreas de problema del paciente y entender cómo impactan en los síntomas digestivos y la calidad de vida. Se ayuda al paciente para que haga cambios y mejoren su estado emocional y relaciones.
  • Hipnosis: La forma exacta del estado hipnótico se entiende poco. Parece razonable asumir que diversas técnicas como yoga, meditación, reflexología, sanación, aromaterapia, etc., tienen caminos comunes en los que se logra un estado de trance, pero la hipnoterapia lo consigue de una manera más profunda. Es muy probable que para lograr la hipnosis haya una capacidad innata en todos, como en cualquier otra habilidad, pero unos pueden lograrlo más que otros. Los pacientes que son capaces de alcanzar un trance hipnótico profundo son menos del 1%. Afortunadamente estas características no son esenciales para un buen resultado terapéutico, lo que significa que, para fines prácticos, la mayoría de los sujetos puede ser sometida a tal procedimiento. Nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad y, por lo tanto, es infructuoso el ejercicio de tratar a un paciente con esta modalidad de tratamiento si se resiste  al proceso. La clave para un resultado exitoso en el tratamiento del SII es la forma en la cual se aplica la hipnosis; la inducción estándar utilizada resulta en un estado muy relajado que puede emplearse para manejar el estrés y la ansiedad, y para mejorar las capacidades adaptativas. Los pasos esenciales incluyen enfocar la atención del paciente en su aparato digestivo luego de darle una explicación simplista de su fisiología; por ejemplo, esto se utiliza  para introducir el concepto de motilidad  y el de hipersensibilidad visceral (mayor sensibilidad al dolor). En pacientes seleccionados puede tener buen resultado; mejora la calidad de vida pero no los síntomas. El tratamiento es largo, costoso y a menudo no disponible en nuestro medio, por lo que se requieren estudios a largo plazo para evaluar su utilidad en nuestra población.

 

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